experiencias

youth thinking, youth creating

Entre los días 26 de marzo y 1 de abril, en el marco del proyecto de intercambio juvenil “Youth thinking, youth creating”, subvencionado por el programa Erasmus+:Juventud en Acción, nos visitaron doce chicos y chicas de entre 13 y 17 años de cuatro ciudades búlgaras. Doce chicos y chicas del Consejo de Infancia y Adolescencia de Avilés les recibieron durante siete días inolvidables. Intercambiamos análisis sobre nuestras ciudades, ideas para mejorarlas y además creamos juntos y pusimos en práctica nuestras ideas por calles y espacios interiores de Avilés.

Dos de las participantes, Marina García y Maribel, nos cuentan parte de esta fabulosa experiencia:

Desde el sábado 28 de marzo, los chicos y las chicas del Consejo estamos participando en una convivencia con otros/as chicos/as de Bulgaria. Durante este tiempo, hemos hecho un gran número de actividades, como visitar el bosque comestible, realizar una mani-festi-acción, o entrevistas para la radio del Consejo.
También hemos hecho una gymkhana en el parque Ferrera y hemos participado en la tradicional comida en la calle, típica de los lunes de Pascua en Avilés e incluso nos ha dado tiempo a ir a las atracciones y subirnos en ellas, sobre todo en el Ciclón y en los coches de choque.
El miércoles también tenemos previsto realizar una serie de actuaciones en la Factoría Cultural, de teatro, percusión y baile.
Durante estos días vamos a visitar Gijón.
La semana aún no ha finalizado, pero nos estamos divirtiendo tanto que yo particularmente no tengo ganas de que termine, ya que estar con los/as búlgaros/as es fantástico. Esta opinión creo que la comparten los/as demás chicos/as españoles. MARINA

 

Este miércoles (día 30 de marzo) fuimos de excursión con el grupo de Bulgaria a Gijón, donde la mayoría vieron el océano por primera vez (que por cierto, les encantó). El viaje estuvo muy bien organizado y nos dieron varias horas de tiempo libre para poder pasearnos con más tranquilidad y poder comprar recuerdos. Durante el viaje de ida y vuelta en el autobús los españoles nos dedicamos a cantar canciones infantiles a pleno pulmón, mientras que los pobres búlgaros intentaban dormir después de la caminata por la ciudad (sinceramente me sentí un poco culpable, pero lo disfruté mucho.)

Por la tarde estuvimos ensayando el espectáculo que habíamos montando el día anterior y lo presentamos delante de un público. El grupo de teatro estuvo espectacular representando por mímica problemas de las ciudades que nos afectan tanto en Avilés como en Bulgaria. El grupo de música hizo una fantástica actuación haciendo percusión con cacerolas, un tambor, botellas con garbanzos dentro…Por último, el grupo de baile (en el que me incluyo) hicimos un baile con música tradicional búlgara y música moderna española. Personalmente lo disfruté mucho ya que mis compañeros trabajaron muy bien y con muchas ganas y también porque aprendí uno de sus bailes tradicionales (que me encantan). Cuando todos terminamos proyectaron un vídeo con imágenes de todo lo que habíamos hecho durante la semana, y usando sólo tres sillas, nos sentamos todos sobre las piernas de los demás como símbolo de compañerismo. Al público le encantó la obra y todos salimos muy satisfechos.

Cuando termine el intercambio voy a quedar con el recuerdo de todas las cosas geniales y con un montón de experiencias y nuevos amigos. Después de todo esto siento que mi inglés ha mejorado y he aprendido muchas cosas importantes que no se aprenden en las aulas pero son igual de importantes. MARIBEL

 

 

experiencias

waste no more

En el verano de 2013, con el objetivo de profundizar en el conocimiento y  compartir con otros jóvenes  lo que sabemos acerca de la protección del medio ambiente, el consumo, la reutilización de los residuos, la ecología humana y las características que nos unen para crear un espacio de aprendizaje mutuo . Así que juntamos a jóvenes de diferentes países (Rumanía, España, Estonia, Letonia y Turquía) para trabajar juntos durante el intercambio juvenil que llamamos “Waste no more”. El intercambio internacional tuvo lugar en el condado de Alba, cerca de Rosia Montana, del 14 al 23 de agosto.

El proyecto incrementó la conciencia de 25 jóvenes de zonas rurales y urbanas, con edades entre 15 y 25 años, acerca de la importancia del consumo responsable y las etapas de producción en la naturaleza. De ahí que, al final del proyecto, los participantes han desarrollado sus habilidades de creatividad y emprendimiento, han aprendido sobre el medio ambiente y sobre cómo los seres humanos interactúan en él. Además, consiguieron finalizar las tareas iniciadas, elevaron su autoestima y sus conocimientos sobre su propia cultura, sobre otras culturas y sobre la ciudadanía europea.

El aprendizaje no formal fue la base de nuestras actividades, con el objetivo de desarrollar la tolerancia, la solidaridad y la inclusión social.

Los principales conceptos sobre los que trabajamos fueron los siguientes:

Ciudadanía europea. Para ello, se encuestó a la población local y se organizó una presentación pública acerca del tema.

Cooperación. Las actividades se llevaron a cabo en grupos mixtos integrando a miembros de varios países a través de talleres tales como “Cómo se hace”, donde cada equipo nacional enseñó al resto del grupo cómo obtener diferentes productos mediante la reutilización de materiales o con un juego de búsqueda en la ciudad, donde los participantes aprendieron sobre la comunidad local, participaron en actividades relacionadas con estereotipos, cocinaron en casa de gente local, cenaron con ellos e incluso asistieron a una boda.

Espíritu emprendedor. Los productos obtenidos mediante la reutilización de diferentes materiales se usaron durante las actividades del día o como materiales de uso común en los hogares de los países participantes. También se imaginaron situaciones en las que los problemas actuales fueran resueltos y los materiales creados se presentaron en la comunidad de Abrud.

Diversidad cultural. Se organizaron noches de intercambio de las culturas de cada país, en las que cada grupo nacional creó un ambiente que acercó a los demás a las condiciones específicas de cada país, a través de rituales, juegos y degustaciones de comida. También se rompieron las barreras culturales a través del trabajo en equipo y dando a conocer a los jóvenes de cada cultura. Los jóvenes participantes se comunicaron e interactuaron no sólo con la gente de la comunidad de Abrud, sino también de Rosia Montana, conocieron parte de su cultura y participaron en el festival FanFest.

Sostenibilidad. Durante los nueve días los jóvenes aprendieron acerca de estos conceptos y debatieron sobre la situación en cada país. El grupo participó en un juego de pruebas en el que vieron y escucharon directamente de los habitantes de la zona cómo se gestionan los residuos, creando sus propios escenarios para encontrar soluciones en sus hogares y en el contexto global. La persona que inició el movimiento Zero Waste en Rumanía nos visitó y nos contó más sobre el concepto, cómo funciona y qué pasos podemos dar, tanto en Rumanía como a nivel internacional.