experiencias

bosque-comestible

¡Hola otra vez!
Soy Giulia de nuevo, la voluntaria italiana en Avilés, he descubierto estos días para mi sorpresa que me gusta escribir más que lo que creía. ¡Espero que no os canséis de leer otro artículo de mi parte!

Hoy quiero contaros sobre otra estupenda actividad en la que acabo de participar. Se trata de un taller, organizado y gestionado por Vane y Yesim, para que los peques pudieran descubrir el bosque-comestible de Avilés.

Tras una presentación de los peques, Vane y Yesim organizaron un juego para que pudieran dividirse en grupos; y, pensaréis vosotros, ¿por qué dividirles en grupos? Se me olvidó contaros un pequeño detalle: ¡¡¡¡los peques eran 56!!!!

Trajeron mucha energía y alegría aquí al Patio durante dos días, y, como hacía sol, el segundo día todas las actividades se desarrollaron al aire libre, con lo cual estuvo mucho mejor y creo que eso dio más sentido al taller, porque se podía correr y jugar.

Una vez en grupo, hicimos un juego para que los peques pudieran reconocer algunas plantas que hay en el bosque (por supuesto, no os puedo decir cuáles porque, por si alguien se anima a participar en otro taller, ¡ya no tendría la sorpresa!

Tras ese juego, nos concentramos más en el compost; quiero decir que yo, antes de llegar aquí, no sabía muy bien lo que se puede y lo que no se puede echar al compost; y, además,  el grupo que participó en el taller el segundo día tuvo suerte porque, justo el domingo, estuvimos con la comisión de medio ambiente de El Patio en Cogersa y nos explicaron de manera más profunda cómo tenemos que dividir la basura.

Una vez aclarado lo que se puede poner en el compost, nos quedaba la parte más divertida: “Profe, ¿cuándo vamos al bosque?” era la pregunta
que todo el mundo nos hacía. Y, aprovechando que hacía sol, fuimos todos juntos al bosque; allí, los chicos de la escuela-taller Vedelar, de Fundación Secretariado Gitano, que están haciendo una obra en el bosque-comestible para hacerlo más accesible, nos explicaron lo que están haciendo.

Y, tras el deseo de muchos niños de quedarse con alguna ramitas de plantas del bosque, nos explicaron también cómo hay que cortar las ramitas para que el árbol no sufra y pueda seguir creciendo.

Después eran ya las 12.00 y, la siguiente pregunta de los niños era: “¿Cuándo vamos a comer?“. Y, por supuesto, ¡no se podía ignorar esta pregunta tan importante! Así que nos marchamos en grupo hasta el Patio, donde comimos todos juntos e hicimos algunos juegos al aire libre. En este momento aprendí también algunas canciones y juegos que, por supuesto, voy a enseñar a mis sobrinas a la vuelta.

Además me quedé sorprendida porque, al empezar el taller, muchos niños
se estaban preguntando entre sí sobre mí “¿Pero no ve nada?“. Y yo les contesté que no, que soy ciega de nacimiento. Algunos se quedaron tristes, otros tenían otras preguntas, otros no sabían muy bien como explicarme, por ejemplo, los gestos de la canción que estaban bailando.

Jugando con ellos  durante veinte minutos más o menos, noté que al final se soltaron más y ya no le costaba, por ejemplo, guiarme hasta hacia el otro lado del Patio o hacia otro compañero para continuar el juego. Creo que la actividad les “prestó” bastante (como decimos en Asturias); además, reclutamos también más ayuda para cuidar el bosque: uno de los niños, Javier,  ¡hasta nos preguntó cuándo podía venir a cuidarlo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s