experiencias

hablando en plata

Migue, antiguo colaborador de la emisora de radio del Servicio de Juventud de Avilés, Radiadora.org, con su programa Hablando en platanos envía desde Estonia esta jugosa entrevista en la que “nos habla en plata” sobre sus experiencias como participante en un proyecto de Servicio Voluntario Europeo.

 

1. ¿Por qué te decidiste a hacer el SVE? ¿Y por qué en ese país y/o con ese tema?

Me sentía al principio muy inseguro: el desconocimiento del idioma, el frío de Estonia, el temor a interactuar con los desconocidos… Decidí incorporarme al SVE porque previamente había participado en  cursos nacionales e internacionales subvencionados por el programa Juventud en Acción. Siempre en esos espacios, al conversar con otros jóvenes, hablaban del SVE como la cima de este programa de la Unión Europea. Por eso, la curiosidad fue entrando en mi cuerpo hasta que asumí que de esta manera podría tener la oportunidad de desarrollar nuevas competencias profesionales y humanas, conocer un entorno multicultural totalmente distinto, ayudar a otras personas, comenzar una aventura que me aportase en muchos sentidos… Con la que está cayendo, era lo mejor entre muy pocas ofertas.

Yo me considero una persona con vocación política. La literatura, el arte, las ciencias sociales son algunos de mis hobbies. Por eso, la opción de Estonia apareció ante mí como algo muy tentador: podría conocer un país joven, que recién ingresó en la UE y que construye su democracia después de años de ocupación rusa. La visión de esta tierra resultaba además exótica por sus tradiciones, enigmática por el espíritu de su gente y al mismo tiempo, con muchos puntos de contacto con el resto de la gran Europa que construye un destino común. Además, el proyecto en el que se me ofrecía participar daba la oportunidad de adquirir nuevas habilidades en mi experiencia profesional, una triste laguna para las más nuevas generaciones en el contexto actual de España.

2. ¿En qué organización estás realizando tu proyecto? ¿Cuáles son las actividades en las que colaboras?

Me encuentro vinculado a dos organizaciones en la capital estonia. TPIK agrupa a personas con diferentes clases de discapacidad. Allí imparto clases de español, apoyo las lecciones de inglés y organizo tardes multiculturales, donde los voluntarios pueden mostrar una vez al mes las singularidades de sus respectivas naciones. 
En los próximos meses colaboraré con noOR, mi organización coordinadora, a un proyecto de corta duración con jóvenes con menos oportunidades de diferentes países.

3. ¿Qué es lo que más y menos te gusta de vivir allí? ¿Y lo que más te ha sorprendido? 

Difícil pregunta, porque en general el SVE, como todo en la vida, tiene imperfecciones, pero cuando colocamos en la balanza ventajas y limitaciones, el peso recae sobre lo primero. A pesar de inconformismos, como que a veces quisiera ser más útil y aprender más, estoy convencido de que esta se clasificará entre las grandes historias de mi vida, algo realmente para contar a hijos y nietos. 
Una de las cuestiones que más me ha sorprendido, por ejemplo, es el hecho de encontrar tantas similitudes entre jóvenes de tantas culturas y naciones en mi mismo proyecto: griegos, estonios, alemanes, franceses, rusos, españoles, portugueses, eslovacos, etc. Esas similitudes destruyen muchos estereotipos porque comprendemos que a los humanos, y en especial a los jóvenes, nos acercan más factores de los que nos separan. Si todos los integrantes de nuestra especie tuvieran una oportunidad como esta, si pudieran cambiar su forma de pensar con experiencias como la de Juventud en Acción, posiblemente la vida en este planeta sería menos complicada, porque simplemente entenderíamos más al “otro”, del que, sin saberlo, también somos una parte muy importante.

4.¿Qué es lo que más echas de menos de aquí?

Buffffffffff. Esa sí que está dura. Extraño Gijón, sus atardeceres desde la playa. Extraño la Calle de la Sidra en Oviedo, las reuniones con mis amigos en ese y otros sitios, acompañados de los buenos culines o del plato de pulpo con patatas, en las comidas de los findes. Extraño perderme por esos caminos de Asturias, donde Dios bendice cada paisaje, ya sean coronados por montañas o por playas. Por supuesto, extraño a mi familia y a nuestra gente. Desde fuera uno comprende y valora más lo que significa pertenecer a un país como el nuestro, tan ninguneado en la actual crisis, pero motivo de orgullo en estas latitudes, cuando inevitablemente le arrancamos una sonrisa a cada persona con sólo decir que somos de España, la tierra de la fiesta y la siesta, dos palabras del castellano conocidas desde el Polo Norte hasta la Patagonia.

5. ¿Qué planes tienes para cuando termines? ¿Te planteas quedarte a vivir allí? 

Siempre he pensado en seguir estudiando, en hacer un Máster. El SVE me ha motivado a interesarme por el de Enseñanza de Español como Lengua Extranjera. Eso es lo que tengo en agenda ahora porque nuestra lengua es muy popular por estas latitudes y tal vez en el futuro pueda encontrar una oferta de trabajo en ese campo. Antes había ejercido en la enseñanza, pero ahora con el voluntariado he redescubierto el exquisito sabor de la vocación que te mueve a estar frente a un aula cada día. Si encontrara un buen curro no me importaría vivir aquí un tiempo, aunque realmente el nivel de vida no es tan alto como en otras naciones de Europa. Sin embargo, el estonio promedio no está contagiado de ese consumismo galopante que infecta a nuestro tiempo, en eso se parecen a los finlandeses. Prefieren vivir más cerca de la humildad, sin renunciar a lo necesario, pero apegados a lo natural, a lo sencillo, vacunados contra la ostentación. Eso compensa el estilo de vida de aquí. Por ejemplo, tengo una amiga local que es diseñadora de vestuario y realmente es muy creativa. Elabora trajes hasta para la televisión. Sin embargo, ella prefiere comprar sus prendas en tiendas de segunda mano, y modificarlas a su gusto, en vez de presumir con ropa etiquetada según la última edición de alguna revista de moda.

6. ¿Algún descubrimiento cultural que hayas hecho allí y quieras compartir desde este blog? 

He tenido muchas primeras veces desde que llegué a Estonia. No podría enumerarlas. Por eso, digo que el ticket de esta experiencia seguramente será conservado como souvenir en el viaje de mi vida. He visitado siete países. He palpado  formas de vidas muy distantes a la de mi contexto cultural. He tenido una nueva oportunidad en el aprendizaje de los idiomas, en especial del inglés…
Cada día, si uno se lo propone, puede ser una jornada de descubrimiento cuando uno se encuentra lejos de su tierra. Al final, paso a paso, casi sin darte cuenta, vas cambiado tu perspectiva de las cosas y eso, si es para bien, puede llegar a convertirte en mejor persona. Estas cosas hacen falta. Habrá un antes y un después de mi SVE. Vivir sin salir de nuestra área de confort, por miedo a lo desconocido, inevitablemente termina por convertirte en un triste paleto. Abrir los ojos y pretender comerse al mundo, da tremendo subidón a tu autoestima, hasta el punto de querer gritar: ¡qué vengan los retos!

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