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eslovaquia paraíso natural

Víctor es una voluntario más que ha decidido quedarse a vivir en su país de acogida después de participar en un proyecto de SVE. En esta entrevista nos cuenta por qué…

¿Qué has aprendido durante tu SVE en Nitra?

Me atrevo a afirmar que mi estancia en Eslovaquia ha sido fructífera no por el mero hecho de descubrir una cultura muy diferente de la mediterránea, sino por la posibilidad de desempeñar unas labores que posiblemente nunca hubiese llevado a término en España. Trabajar en un campo hasta entonces desconocido, el de la educación, me ha permitido adquirir nuevas habilidades gracias a la práctica diaria y el contacto con profesionales del sector. A día de hoy mi motivación es patente. Trabajar con gente de todas las edades sin ningún tipo de barrera o prejuicio me ha permitido formarme en el mundo académico. Es una experiencia que no es en sí misma una beca de prácticas en el extranjero, pero que a nivel personal tiene un valor incalculable.

¿Cómo fue tu proceso de adaptación a Eslovaquia?

Mi proceso de adaptación no fue fácil. Hasta la fecha desconocía cualquier referencia del país más allá de la meramente histórica –y la anécdota de la película Hostel-. El lenguaje parecía ser una barrera infranqueable, pero lejos de renunciar a su aprendizaje, decidí esforzarme en aras de sentirme lo más integrado posible en la comunidad. Asimismo, el estilo de vida aquí es muy distinto. Posiblemente las condiciones climatológicas influyan, pero no estoy acostumbrado a pasear por calles desiertas un fin de semana con el sol apretando ya de valiente. Otro detalle es el horario de las comidas, pero a fin de cuentas resulta insignificante. La cordialidad y hospitalidad merecen mención aparte. En ocasiones, la frialdad de los eslovacos se hacía patente y dificultaba mi adaptación. Según tengo entendido, no están acostumbrados a ser visitados por extranjeros y no saben a ciencia cierta como encarar esta situación… El hecho de sentirme observado dejó de ser relevante a partir del tercer mes.


¿Y lo que más te ha fascinado del país?

El país me ha sorprendido gratamente. Imagino que el hecho de no contar con unas expectativas en concreto ha contribuido a valorar más los tesoros que me encontraba por el camino. Eslovaquia es un paraíso natural situado estratégicamente en el centro de Europa. Castillos testigos de la historia e impertérritos al paso del tiempo pueblan el territorio eslovaco –el de Bojnice es sencillamente, de fantasía-; balnearios y aguas termales frecuentados por turistas durante todo el año –Piešťany probablemente sea uno de los más populares-. Es una gozada disfrutar de un baño al aire libre mientras tímidos copos de nieve caen sobre tu piel. Asimismo, los archivenerados Tatras, los Pirineos eslovacos, cuyas estaciones de esquí se desbordan en los meses más fríos del año; la gastronomía –el Bryndzové Halušky es el plato estrella, la patata principal fuente de inspiración y las sopas de una gran diversidad-. Eslovaquia no es un destino turístico como tal, pero sus maravillas son incontables.


¿Qué recomendarías a una persona que se esté planteado participar en un proyecto de SVE?

Mi primer consejo es el de reflexionar y meditar sobre ello el tiempo que la persona estime necesario. La situación personal de cada uno es diferente. A lo largo de mi estancia he podido descubrir realidades diferentes. Algunos vivían el SVE como un punto y seguido en sus estudios universitarios; otros lo consideraban un punto de inflexión una vez terminados sus estudios secundarios obligatorios; en mi caso, una oportunidad sin parangón de abrir las puertas a nuevas experiencias una vez dada por concluída mi formación académica –a pesar de compaginar el voluntariado con estudios en línea-. En cualquier caso, que nadie piense que son unas vacaciones pagadas ni una vía de escape después de un fracaso sentimental. La posibilidad de crecer a nivel personal –e incluso profesional, dado el abanico de ámbitos en los que desempeñar tu verdadera vocación- debe ser una máxima que debes tener presente cada día de tu estancia dondequiera que estés. Otro consejo es el de no dejarse llevar por impulsos tales como ‘quiero aprender alemán, así que me voy a Alemania’. Sí y no. Inevitablemente, el vivir en un país germano influye inevitablemente en el aprendizaje de la lengua, pero ese no debe ser el fin principal de tu estancia. Valora otras opciones, no eres consciente de cuán provechosa puede llegar a ser tu experiencia.

 ¿Qué estás haciendo en Eslovaquia ahora y por qué has decidido quedarte?

A día de hoy estoy trabajando en una guardería con un leitmotiv atractivo a mi parecer. Se trata de trabajar con niños en edades comprendidas entre 2 y 6 años para facilitar el aprendizaje de lenguas desde temprana edad, por lo que el castellano y el inglés actúan como lenguas vehiculares. Resulta singular dirigirse a ellos en lenguas tan distintas de la materna y cómo a pesar de su edad entienden las instrucciones que les das. Los motivos que me han hecho permanecer aquí una vez terminado mi voluntariado son variopintos, si bien el hecho de sentirme integrado del todo en la comunidad ha jugado a favor en mi decisión final. La ocasión de seguir realizándome a nivel profesional es igualmente relevante, así como tratar de exprimir al máximo mi estancia en este lugar inhóspito que tanto me ha aportado en apenas un año.

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